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Baeza Monumental
 

Tradiciones y Fiestas Populares

Baeza es una ciudad viva, y como tal, destaca en su conjunto la Plaza del Paseo de la Constitución, foro público de la ciudad, flancqueada por soportales y adornada por galerías como el Balcón del Concejo y la Alhóndiga. Dos puertas gemelas recuerdan la cinta de murallas que guardó la ciudad durante la ocupación musulmana y dan paso al centro histórico de baezano: la Puerta de Jaén y el Arco de Villalar, que enmarcan una de las plazas más emblemáticas de la ciudad, la Plaza de Pópulo, donde encontramos el edificio de portada plateresca de las Antiguas Escribanías, hoy sede de la oficina de turismo de la Junta de Andalucía, las Antuguas Carnicerías y la Fuente de los Leones en el centro.

La Plaza de Santa María, corazón monumental baezano, concentra el mayor número de monumentos: la Catedral, las Casas Consitoriales, la Fuente de Santa María; el Seminario de San Felipe Neri, con su pintoresca fachada plagada de vítores, actual sede de la Universidad Internacional de Andalucía o la casa Palacio de Rubín de Ceballos, a espaldas de la catedral. Bajando la cuesta de San Felipe Neri, nos encontramos con el Palacio de Jabalquinto, bello ejemplo del gótico flamígero cuya fachada contrasta con la sencillez de la Iglesia de Santa Cruz, uno de los pocos exponentes, junto con la iglesia de San Juan Bautista, del Románico andaluz, y la antigua universidad, que conserva tanto el aula donde impartió clases Antonio Machado como el noble Paraninfo, que aún exhibe todo su porte universitario.

La Catedral, construida sobre la antigua mezquita, que anteriormente había sido un templo pagano, ha sufrido numerosas transformaciones, siendo la más importante la realizada durante el siglo XVI, proyectada por el arquitecto Andrés de Vandelvira, determinante del estilo renacentista que presenta en su fachada principal. La fachada oeste contiene los elementos más antiguos del recinto, con la Puerta de la Luna, del gótico mudéjar (siglo XIII) y sobre ella un magnífico rosetón gótico del siglo XIV. En el muro sur se abre la Puerta del Perdón, gótica del siglo XV. Su interior de tres naves con bóvedas baídas corresponde al siglo XVI. Es de admirar el gran retablo barroco, la bellísima reja, obra temprana del maestro Bartolomé, o la Custodia, minuciosamente cincelada en plata, finísima joya del arte barroco y que aún desfila procesionalmente cada día del Corpus.

Pasear por Baeza es descubrir a cada paso su magnífico conjunto monumental, tanto sus edificios religiosos como civiles: destacan la singular fachada plateresca del Ayuntamiento; el convento de San Francisco, otra de las obras cumbres de Andrés de Vandelvira; el Convento de la Magdalena; San Pablo; San Ignacio; la Iglesia de estilo gótico mudéjar del Salvador; San Andrés, cuyo órgano barroco vuelve a sonar gracias a una reciente intervención; sus espléndidos palacios, sus antiguas casas solariegas...

Los callejones y plazas de Baeza ya fueron recorridos por figuras como Jorge Manrique, Gaspar Becerra o Antonio Machado, entre otros, quienes dejaron su impronta en el carácter de la ciudad. Destaca el caso del poeta sevillano, cuyo paso por el instituto baezano consagró, ya para siempre, el paseo de las murallas como paseo machadiano, desde donde podemos contemplar el valle del Guadalquivir y sus extensos campos de olivares, emulando al poeta en sus numerosas salidas mientras dialogaba con sus sentimientos y la propia naturaleza.

La ciudad de Baeza, y su conjunto histórico – monumental, perfectamente ambientado en sus calles empedradas, de ambiente tranquilo, y cuyas fachadas doradas nos trasladan a épocas pasadas, lejos de ser un museo al aire libre, es una ciudad viva, gracias a sus habitantes y a los numerosos servicios y actividades que ofrece al visitante.